Los conocí gracias a mi papá, cuando era apenas una niña. Él me regaló mi primer casete suyo, y desde entonces su música quedó grabada no solo en mi memoria, sino en mi forma de sentir la vida.
Cada nota suya ha sido un viaje: a veces al cosmos, a veces al alma, siempre hacia lo más profundo.
Gracias por enseñarme que la música no solo se escucha… también se habita.
Con cariño y admiración,