(Wish You Were Here · 50)
De chico escuchaba Pink Floyd con mi padre.
Él bajaba la aguja y yo aprendía a respirar.
Entendí temprano que un álbum es un camino: que un día se acaba como un lado
La vida es un surco que se consume hacia el centro.
Saber que terminara por eso cada vuelta cuenta: locuras, llantos, alegrías y ese aprendizaje eterno de aprender a volar sin alas.
Hoy soy yo quien sigue la herencia. Levanto la tapa, dejo caer la aguja y escucho ese crujido y ruidoso surco donde empieza todo de nuevo.
No es ruido: es memoria funcionando en alta fidelidad.
Si mi vida es un álbum, a los 50 este lado se llama presencia
y el próximo corte, valentía: decir sí, decir no, dar vuelta el disco cuando hace falta.
Viejo, cada vez que suena esa intro, estás.
En mi casa, en mis manos, en este corazón que late a 33 rpm.
El camino se acorta, sí, pero los surcos reviven siempre:
con nostalgia y con alegrías
Siempre estarás acá.
Wish You Were Here.
Shine on.